lunes, 22 de febrero de 2021

Huracanes y ciclones ¿iguales o distintos?

 

A lo largo de muchos años hemos crecido con diferentes conceptos que hacen referencia a tiempos climatológicos definidos con lluvia y viento fuerte en una zona geográfica definida que nos han ayudado a entender los ciclos de tormenta,   pero lo que sabemos de su formación, permanencia y fin podría ayudarnos también para saber cómo actuar en momentos precisos.




Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas de la Tierra. Las personas llaman a estas tormentas con distintos nombres como tifones o ciclones según el lugar del planeta donde se producen. El término científico para todas estas tormentas es ciclón tropical. Sólo los ciclones tropicales que se forman sobre el Océano Atlántico se les llama ciclón y el Océano Pacífico oriental se llaman "Huracanes" y es en base a esto que podemos decir que el nombre de huracán o ciclón solo es determinado por el lugar donde aparecen estas tormenta pero define un mismo fenómeno climático.

Los ciclones tropicales utilizan el aire cálido y húmedo como combustible y la interacción con diferentes temperaturas le dotan de fuerza para formación de nubes por esto es que solo se forman en mares de agua calidad.

 

La institución encargada de la denominación de estos fenómenos meteorológicos es la Organización Meteorológica Mundial, con sede en Ginebra, que sigue un procedimiento estricto. La lista del Atlántico cuenta con una relación anual de 21 nombres masculinos y femeninos que van alternándose. Cada año la lista cambia, y cada 6 años se completa un ciclo. En la cuenca del Pacífico, el procedimiento es idéntico, aunque la lista cuenta con 24 nombres.

 

Cada vez que hay una nueva tormenta, las autoridades meteorológicas solo tienen que seguir el orden de la lista hasta completar de nuevo un ciclo. Siguiendo este orden, el cuarto ciclón del año correspondería a Dorian (masculino), seguido de Chantal (femenino) y precedido de Erin (femenino). Solo hay una excepción: en el caso de que una tormenta haya causado un impacto inusitado en cuanto a vidas humanas se refiere, cualquier país podrá solicitar a la Organización Metereológica Mundial que lo retire de la lista. Así pasó por ejemplo, con el huracán Hugo, un devastador ciclón de categoría 1 que causó decenas de muertos y millones de dólares en daños materiales, o el Katrina, la fatídica tormenta de categoría 5 que devastó la costa Este de Estados Unidos en 2005.




 

La vida de un huracán o ciclón se dividen en cuatro etapas, la primera; cuando se forma la depresión tropical y sus vientos no exceden los 44 km por hora, la segunda etapa cuando se intensifica y se convierte en tormenta tropical y sus vientos giran y convergen en sentido contrario a las manecillas del reloj, una etapa tres cuando la velocidad de los vientos se incrementan a  120 km por hora, y este es el momento más crítico de su vida, y la última etapa de disipación donde paulatinamente se debilitan los vientos a causa de un aumento en la presión del centro y el desequilibrio que formo la tormenta, desaparece.

 

Si bien el entendimiento de los procesos de formación de tormentas nos ayuda a comprender su naturaleza también facilitan al observador saber en qué momento pueden ser peligroso y cuando realizar acciones para mantener a seguridad las personas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Composta ¿Qué es y para qué sirve?

  Hoy en día las acciones medio ambientales que se requieren para comenzar el desequilibrio ecológico en nuestro planeta no puede reducirse ...